Es por eso que es tan, pero tan importante en tu vida.  A medida que crecemos, durante nuestro desarrollo, la relación con nuestra madre sirve como modelo para la relación con nosotras mismas. Como niñas absorbemos información sobre cómo nuestra madre se siente con ella misma, como es ser sus hijas y a la vez hijas del mundo. Naturalmente interiorizamos esas creencias de nuestra madre y sus puntos de vista para formar las bases de nuestras propias creencias y sentido del ser.

 

Aprendemos a tratarnos a nosotras mismas de la manera en que nuestra madre se trataba a ella misma.

Si quieres conocer 3 pasos iniciales para limpiar creencias que ya no corresponden y que vienen de tu madre mira el siguiente video

Aunque seamos adultas nuestra relación madre/hija continúa viva en nuestra psique. La relación Mamá/hija es permanente y es de allí que tu voz interna o tu madre interior, puede ser de apoyo y consuelo y motivarte a hacer lo que deseas; o puede ser de reproche, y generarte duda, estancamiento y límites.

Seguramente tienes muchos desafíos en la relación con tu madre biológica, y es a partir de ellos que es posible crear una madre interior amorosa e incondicional desde adentro. Tu madre interior representa un duplicado en tu psique de tu madre biológica, que te brinda todo lo que necesitas  y te nutre de una manera 100% incondicional, duna manera que tu madre biológica, debido a sus limitantes humanas, no lo hizo a cabalidad.

Construir una relación sana con tu madre interior, ser una madre para ti y brindarte eso que has buscado o recibido de tu madre gradualmente te permitirá desarrollar la habilidad de nutrirte, animarte y consolarte a ti misma.

 

3 claves para estructurar tu relación con la  madre interior que hay en ti:

Tu madre interior es esa figura materna interna que permanece allí y que te escucha, te guía, responde a tus inquietudes y te apoya en los momentos que más lo necesitas. Estructurar una madre interior sana y positiva es una de las claves para empoderarte, subir tu autoestima y amarte incondicionalmente.

  • Date el permiso de amarte a ti misma

Muchas mujeres no nos damos cuenta de que lo que realmente queremos es nuestro amor por nosotras mismas. Este es el verdadero amor infinito y sin limites. Es nuestra madre quien nos da permiso de amarnos a nosotras mismas, es quien nos da aprobación o desaprobación en cada etapa de nuestras vidas. Como adulta date el permiso de amarte a ti misma. Primero debes realizar el duelo a las desaprobaciones que recibiste durante tu vida. Despide los condicionamientos que tienes anclados en ti, como por ejemplo: «eres una buena niña y por eso te amo» «sólo te quiero si te portas decentemente» «sólo si eres silenciosa te van a querer».

  • Libera a tu niña interior de culpas

La forma como tu niña interior interpretó sus deficiencias maternales fue generando equivocaciones o cosas por mejorar que pudieran generar un reconocimiento o apreciación de su madre. Esto es porque una niña debe preservar la creencia de que su madre lo hace todo bien y lo sabe todo para sobrevivir intacta emocionalmente. A su vez, esto crea la creencia «debe haber algo mal en mi». Este mensaje interno es un mecanismo de supervivencia que protege a la niña de situaciones determinadas. Como adulta es imprescindible recordarle a la niña que en situaciones de dolor o desaprobación no fue «su culpa» que no había nada malo en ella.

 

  • Nutre una madre interior “suficientemente buena”

Tu madre interior también necesita sentirse y saber que es suficientemente buena. Libera tanto a a tu madre biológica como a tu madre interior de juicios y prevenciones. Permite que ella, y desde ella tu, sea lo suficientemente buena para ti, para tu aprendizaje, para tu concepto de ser mujer. Acompaña a tu madre interior a explorar, a reír y a divertirse, a aprender juntas como nutrirse y amarse incondicionalmente.

Ahora ve y ama a tu madre, tanto como a ti… y no olvides compartir esto con tus hermanas.